Anne Frank Zappa

Colección: Biografías Ilustres, Enciclopedia del Silencio. Editorial Colibrí. Ficha #528 | 128-8397-1XQG
ANNE FRANK ZAPPA
(1940-1943)

Archiduquesa de la Paradoja. La también llamada Pianista del Gueto de Varsovia fue parida un soleado día de otoño en el que se discutía por el precio de un kilo de albaricoques en la tienda de abarrotes de Aarón Cohen (ficha #1837) ubicada en la calle Nalewki del barrio Muranów en el (entonces) recién establecido Gueto de Varsovia. A los siete minutos de nacida pronunció sus primeras palabras: -“La Verdad es una ilusión y esa certeza alimenta el Miedo en el corazón de la Humanidad”-

A instancias de su padre (Hans Frank) estudió el Arte de la Lectura del Destino (f. #489) en el Conservatorio de las Lágrimas (f. #777) de la calle Grzybowska del barrio Mirów, eligiendo el piano como método de sintonización. Fue durante su estancia en el conservatorio que se dejó crecer el sedoso bigote cuántico* que le acompañaría por el resto de sus días y que le llevó a experimentar con aquellas salvajes orgías de estridentes sonidos por los que la Secta del Silencio (f. #925) le concedió el título de Archiduquesa. Junto a su banda art-punk profetizó y lideró la liberación del Gueto de Varsovia durante los primeros meses de 1943. Las razones de su asesinato a manos de Nikolai Gogol Bordello (f. #153) la noche del 7 de julio de 1943 por medio del Canto de Colibrí (f. #616) no han sido del todo esclarecidas. Siete minutos antes de abrazar a la Muerte pronunció sus últimas palabras: -“La Ilusión es la verdad que alimenta la Esperanza en el corazón de la Humanidad”-

Sobre las tres madres de Anne Frank Zappa la Historia no ha registrado nada.

*Sus biógrafos aún discuten sobre las verdaderas razones que llevaron a Anne a designar su bigote como “cuántico”, supuestamente cultivado y cosechado en un sueño de primavera del mes de Diciembre. No se conocen exactamente cuales eran las propiedades de tal extensión de su cuerpo.

Luna y estrellas

luna y estrellas

“LUNA Y ESTRELLAS”

Estampas de grabado sobre linóleo por Renato Guerra.
10 ejemplares.

Tamaño del Papel: 26.6 x 17 cms.
Área estampada: 19.5 x 9.8 cms.
Canson perlado de 160g. Acid free.

Costo: $150 pesos. Incluye envío en la República Mexicana.
Pagos por deposito o transferencia bancaria y PayPal.
Para adquirir un ejemplar envia un mail a fixionauta@gmail.com

linóleo

luna y estrellas

Nunca sabes quien observa

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No cabe duda que en Internet nunca sabes quien está observando. Un día me animo a sacar una serie limitada de playeras con una de mis ilustraciones trepando imágenes al sitio de Fixionauta, a Facebook, a Tumblr y a Flickr y semanas después, sin esperarlo, recibo un mail de un ejecutivo de Karmaloop proponiéndome un trato para utilizar mi imagen en sus productos. Después de un par de meses de negociaciones me da mucho gusto informarles que desde hace unas semanas me encuentro trabajando en una línea de playeras que pondré a la venta en su sitio. ¿Cómo llegaron a ver la playera? Gracias a Flickr (otra razón para amar a ese pequeñín).

Gael García Márquez

A decir verdad, no recuerdo bien como inició. Entre la niebla de mis recuerdos me llega una escena vista en tercera persona desde un punto ahí arriba, flotando cerca del techo como un fantasma mientras un pequeño grupo se encuentra bebiendo algunas cervezas, Coca Cola, zumo de zanahoria o agua (usted eliga) mientras se conversa algo sobre algo; de pronto, por azares del Destino o de la Nada la plática gira hacia los libros, las películas o las cumbias. Si le hago caso a mi lado intelectual, diré que hablábamos sobre libros, que en palabras de Pamuk, al contener literatura llevan consigo las semillas del único Consuelo. Claro que por adoptar una falsa pose, de esas que tanto molestan a las personas encantadas de adoptar falsas poses, podría decir que se hablaba de Filosofía o de Semiótica… pero no, en esta ocasión prefiero mantener la pretensión a niveles tolerables.

colibríLibros, pues. Hablábamos de libros y al hablar de libros hablábamos de autores: Cortázar, Eco, el ya mencionado Pamuk, no sé… el que se te ocurra. Inevitable, en aquella ocasión, no llegar a tocar de paso a Cien Años de Soledad. Y ahí es donde la sesera me falla, los cables se cruzan y al querer mencionar el nombre del autor mis cuerdas vocales solo atinan a mencionar “Gael García Márquez”. Risas generales, me pongo rojo como un tomate (para redundar en el cliché); he fusionado al escritor con el actor y por mi rudimentaria concepción del Multiverso (aderezada con la Imaginación), sé que en algún punto de la vasta Existencia esa clase de deforme ser ha nacido, pues lo he pensado en un filamento de mi imaginación por un instante, tiempo suficiente para hacerlo real.

Esa equivocación, esa vergüenza fue la que dió nacimiento a la idea de hacer la serie de mash-ups que publico en Colibrí, si bien en el primer número aparecen “Nikolai Gogol Bordello” y “Anne Frank Zappa”, un descuido ha querido que el primero de ellos, “Gael García Márquez”, aparezca hasta la segunda entrega.

Bueno, siendo sincero, al momento de teclear estas letras me parece recordar que, después de todo, quizá hablábamos de lo guapo que es Gael García Bernal.

O de cumbias.